septiembre 27, 2018 0 Por Matias

Hoy queremos adentrarnos en un tema muy interesante y complejo. Hay muchas formas de explicarlo y presentarlo, pero siempre es conveniente darle espacio para la reflexión y el aprendizaje.

Todos convivimos con algo que son las Emociones. Al parecer, es algo innato que tenemos desde que nacemos, y va tomando distintos matices a medida que vamos desarrollándonos en nuestra vida adulta.

 

Por qué es importante conocer nuestras emociones?

Aunque vivimos en una era donde abunda la información, el conocimiento sobre las emociones, y más importante aún, la gestión de las mismas, son temas a profundizar mucho más. Tales prácticas, generan beneficios en nuestra calidad de vida, y nos permiten un mejor entendimiento de nuestros comportamientos, como así también una interacción saludable con nuestro entorno.

Cabe preguntarse… si dedicamos tiempo, esfuerzo, dinero y energías, en obtener conocimiento y entendimiento en cuestiones externas, tales como aprender a manejar, desarrollar una profesión, mejorar y crecer económicamente… ¿no sería tan, o más provechoso, atender cuestiones internas, como son las emociones?

Que son las emociones?

Según un experto en este campo, Antonio Damasio, reconocido médico neurólogo de origen Portugués, explica que las emociones son un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo. Estas respuestas, son producidas por el cerebro cuando detectan un estímulo emocionalmente competente.

Cuando en nuestra vida diaria nos topamos con un evento emocional, o simplemente tenemos un recuerdo emotivo y lo rememoramos, éste desencadena una emoción con sus respuestas automáticas asociadas.

Las respuestas provienen de un cerebro preparado evolutivamente para responder a determinados estímulos competentes, además de los repertorios conductuales aprendidos a lo largo de toda una experiencia de nuestra vida.

Para qué sirven las emociones?

Todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos puso enfrente. La raíz de la palabra emoción es modere, el verbo latino “mover” además del prefijo “e”, que implica alejarse, sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar.

Cuantos tipos de emociones existen?

Existen cientos de emociones, junto con sus combinaciones, variables, mutaciones y matices de las que podemos hablar.

Lo cierto es que los investigadores continúan discutiendo acerca de qué emociones, exactamente, pueden considerarse primarias, o incluso si existen realmente esas emociones. Algunos proponen familias básicas, aunque no todos coinciden en cuales son.

Los principales candidatos y algunos miembros de sus familias son:

  • Ira: furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, fastidio, irritabilidad, hostilidad.
  • Tristeza: congoja, melancolía, pena, pesimismo, autocompasión, soledad, desesperación.
  • Temor: ansiedad, nerviosismo, preocupación, inquietud, incertidumbre, miedo, terror.
  • Placer: felicidad, alegría, contento, deleite, diversión.
  • Amor: aceptación, simpatía, confianza, afinidad, devoción, adoración.
  • Sorpresa: conmoción, asombro, desconcierto.
  • Disgusto: desdén, desprecio, menosprecio, aversión, disgusto, repulsión.
  • Vergüenza: culpabilidad, molestia, disgusto, remordimiento, humillación, arrepentimiento.

El argumento de que existe un puñado de emociones centrales, se basa en el descubrimiento de Paul Ekam, de la universidad de California de San Francisco, según el cual las expresiones faciales para cuatro de ellas (temor, ira, tristeza, placer) son reconocidas por personas de todas las culturas, incluidas aquellas menos contaminadas con la civilización moderna.

 

Que genera una emoción?

En primer lugar, las emociones generan un cambio en el estado propio del cuerpo y en el estado de las estructuras cerebrales, que cartografía el cerebro y que son el fundamento del pensamiento. El objetivo final de esta respuesta, es propiciar que el organismo se oriente a su supervivencia y bienestar.

El proceso comienza con una fase de evaluación y definición de un estímulo emocionalmente competente. Esta evaluación, se produce en la cortezas cerebrales de asociación sensorial y de orden superior, y que generalmente suelen conducir al recuerdo de otros estímulos asociados.

Posteriormente se produce el disparo de la emoción en la que interviene, principalmente la amígdala, sobre todo en las emociones que generan displacer.

A continuación se produce la ejecución de la emoción a través del cerebro anterior basal, el hipotálamo y el tallo cerebral. Se genera un estado emocional que conlleva cambios transitorios en el medio interno, en las vísceras, en el sistema inmunológico y músculo esquelético. Ésto genera determinados comportamientos.

Por ejemplo, una situación que genera placer libera una sustancia química que se llama Dopamina. Altos niveles mejoran la motivación, el buen humor y el deseo sexual.

Cuando sentimos empatía, o fortalecemos los vínculos familiares, la sustancia que se asocia se llama Oxitocina.

La Adrenalina una sustancia más conocida por todos nosotros, incrementa el pulso cardíaco y la presión sanguínea y prepara el organismo para situaciones de estrés o supervivencia.

Cuando nos encontramos en un momento de enojo, nuestro cuerpo se inunda de Cortisol, preparándolo para huida o lucha, generando grandes cantidades de glucosa, una fuente de energía inmediata para los músculos grandes.

La continuidad y la intensidad de este estado emocional, se debe al proceso cognitivo consecuente con la misma. La extensión del estado emocional y de los sentimientos que genera, puede derivar en que el estado se extinga, se mantenga o se amplifique.

Como se desarrolla una emoción?

El proceso comienza con el desencadenamiento de una emoción seguida de la ejecución y de la preparación para la generación de los posibles sentimientos.

Damasio sostiene: “los sentimientos son tan mentales como los objetos o acontecimientos que desencadenaron las emociones”.

Los sentimientos vienen después de que la emoción se haya podido observar en el cuerpo, que ya presenta un suceso de acciones corporales asociadas a la emoción en cuestión.

Qué relación tiene las emociones con el aprendizaje?

Podríamos decir que está altamente relacionado. Por ejemplo, el aprendizaje posibilita a que los animales se comporten de una manera que les permita adaptarse a las circunstancias futuras, gracias a lo que vivieron desde que nacieron, hasta su presente. Además, el aprendizaje les permite “olvidar” o dejar de usar, ciertos tipos de conductas innatas.

Un perfecto ejemplo de ello, lo vemos en la domesticación de varias especies, en las que ya no es necesario luchar por su supervivencia, dado el entorno en el que viven.

En nuestro caso, los humanos, gran parte de nuestros aprendizajes (bagaje sociocultural) nos permite ejercer actividades tales como, ir al baño o tener sexo, como algo privado y no público (como nos impulsaría nuestras conductas innatas).

Podemos entonces metaforizar el aprendizaje como un “escultor” que va tallando en nuestros circuitos neuronales, nuevos tipos de conductas.

Otro tipos de emociones, nos permite desarrollar conductas que respondan y se adapten a circunstancias que pongan en riesgo y peligro nuestra vida. Situaciones que enfrentaron nuestros ancestros a lo largo de su evolución, como pueden ser por ejemplo, eventos ambientales. Éstos eventos, se codificaron (tallaron) en sus circuitos neuronales emocionales, de tal forma, que les permitió responder y enfrentar a tales situaciones.

 Algo interesante al respecto, es que por lo general consideramos innatos algunos aprendizajes. Pero esto pierde sentido, al entender que muchos de estos comportamientos, no fueron siempre innatos, sino que en algún momento fueron aprendidos. De igual manera, lo que en el presente aprendemos, puede convertirse en parte de un repertorio de conductas innatas en el futuro.

Esto abre un mundo de posibilidades a la hora de moldear nuestras emociones, nos permite despojarnos de creencias que nos limitan tales como, “lo que siento nunca mas lo voy a superar”, o “ya es muy tarde para aprender a sentir, amar o emocionarnos”.

La buena noticia es que existe una interacción entre estos dos sistemas de supervivencia (aprendizaje y emociones) ya que los sistemas emocionales, también posibilitan y favorecen el aprendizaje.

Cómo influyen nuestros Genes en el Aprendizaje?

Es importante aclarar antes, que nuestros cerebros, no son una red de computadora simple y rígida, todo lo contrario. La conexión entre neuronas (sinapsis) se desarrolla y remodela a lo largo de toda la vida debido a la interacción dinámica en el cerebro, entre eventos genéticos y ambientales.

Cuando nacemos, el cerebro solo tiene un panel general de conexiones cerebrales codificadas genéticamente. Por eso, durante la vida post natal, gran cantidad de circuitos neuronales, deben completarse en función de los estímulos ambientales que recibe el organismo. Esto es altamente adaptativo, ya que debido a la variedad de entornos que nuestro planeta tiene, (no es lo mismo nacer en el Sahara o en la Antártida, hablar Japonés o Español) le permite al cerebro, adaptar lo mejor posible sus circuitos, en función a los desafíos específicos a los que se debe enfrentar.

 

Más sobre las emociones

Por supuesto, esto no es todo sobre este apasionante tema. Luego de conocer algunos aspectos básicos sobre las emociones y su funcionamiento a nivel químico, nos queda preguntarnos ¿qué relación tiene las emociones con mi vida cotidiana?, ¿necesito educar mis emociones?, ¿como logro una inteligencia emocional?, ¿es algo posible?.

Éstas y muchas otras preguntas las trataremos en un próximo articulo.


Nos encantaría que nos comentes, en que te ayudo este material?, como así también si quieres aportar algún comentario o reflexión al respecto. Recuerda que este espacio lo construimos todos, y compartir nos hace crecer!.


 

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