octubre 11, 2018 0 Por Matias

Elecciones alternativas | Una habilidad que tiene nuestra mente!

Repetir para crear

 

Hoy gracias a los avances neurocientíficos, sabemos que el cerebro hace nuevas conexiones a partir de acciones repetitivas.

Por ejemplo, cuando vamos a nuestro trabajo, ya sea caminando o en vehículo, siempre elegimos el camino que conocemos. Esto le permite ahorrar al cerebro recursos que tiene que gastar en aprender nuevas formas de llegar a destino.

Así que estas acciones que repetimos, crean patrones o caminos neuronales que con el tiempo son cada vez más fuertes.

La ventaja es que cuando esos patrones, son de elecciones conscientes y beneficiosas, se generan hábitos que nos hacen crecer como personas y promueven cambios constantes.

Por el contrario, si contamos con patrones que no nos gustan tanto, el resultado es generar hábitos… no tan saludables.

 

Nuevas conexiones vs viejas conexiones

 

Como bien comentamos, cuando aprendemos a hacer algo nuevo, tanto sea pensar o sentir, se generan nuevos enlaces. No solo eso, sino que con el uso, éstos se reafirman.

Para ejemplificarlo, podemos comparar un nuevo pensamiento o sentimiento con un hilo, donde su grosor no es importante, como así tampoco su resistencia, pero ese camino se empieza a crear!

Cuando a este pensamiento o sentimiento, lo reforzamos usándolo, éste ya no se compara con un hilo, sino a un cable de acero, mucho más importante de tamaño y más resistente.

Podríamos llegar a la conclusión que cambiar, sería el equivalente a romper ese cable. Pero hoy se comprende, que más que romperlo, lo podemos cambiar por uno nuevo.

Eso que queremos cambiar, cuando lo hayamos hecho, habrá creado un nuevo hilo. Una conexión más saludable, o más orientada a nuestras expectativas o intenciones.

 

En Automático

 

Si prestamos atención, la mayoría de las acciones que realizamos en el día, son involuntarias. Conscientemente no estamos eligiendo con qué mano tomamos el vaso de agua que tenemos cerca. Tampoco elegimos con qué pie empezar a subir unas escaleras… o cómo mover la mano para escribir un texto en la computadora o el celular.

Es el cerebro el que decide estas cosas, sin consultarnos, ni nos pregunta si son beneficiosas o están a la altura de nuestras expectativas u objetivos.

Son acciones involuntarias que se inician en el cerebro sin estar conscientes de ello.

Un estudio de Benjamin Libet en 1982, demostró que el cerebro tarda medio segundo (0.5 segundos) desde que sale la señal eléctrica en el córtex motor, hasta que llega a destino (pie, mano, cuerpo).

Esto quiere decir, que cuando quiero tomar mi vaso de agua, el cerebro sabe medio segundo antes que nosotros que eso iba a pasar.

Y ¿cuándo nos enteramos nosotros?

Aproximadamente unos 0.3 segundos luego de que la señal haya sido iniciada en el cerebro.

Esto quiere decir, que puedo ser consciente de la intención de la acción, que fue iniciada por mi cerebro.

Tenemos 0.2 segundos, que es el espacio entre la conciencia de la acción y la realización de la acción, para elegir.

Aunque parece poco, es más que suficiente para que nuestra conciencia entre en funciones y altere el resultado de la acción.

Increíble ¿no?

Esto nos da el poder de elegir, no solo para dejar de andar en automático en todo momento, sino también de crear elecciones nuevas.

Libet describió entonces que “como el libre albedrío es iniciado en el cerebro de manera no consciente, uno no tiene que sentirse culpable o pecador por el simple hecho de sentir ansias, urgencias o deseos de hacer algo no social. Pero el control consiente sobre ese posible acto está al alcance de todos, haciendo, entonces, que sí tengamos responsabilidades por nuestros actos”.

No tenemos que actuar “siempre” de la manera que nos sentimos (ansiosos, apurados, deseosos).

 

Reemplázalo

 

Podemos mejorar nuestro estado de consciencia, y cambiarlo en esos momentos en donde vamos a encender el cigarrillo que tenemos en el bolsillo, pasamos por la panadería y arrasamos con las tortas, le estamos por gritar al conductor que está bloqueando una calle.

Podemos decirle que no a una acción, a un hábito, a una señal cerebral que por comodidad, costumbre, ahorro de energía, alivio instantáneo, búsqueda de placer, tiende a repetir una acción, emoción o pensamiento.

Hoy ya entendemos que para cambiar definitivamente esa acción o hábito en nuestras vidas, es más eficiente y sostenido a largo plazo reemplazarlo.

Construir nuevos cables, en vez de tener el cigarrillo, no comprarlos. En lugar de arrasar en la panadería, comprar algo más saludable, en vez de gritarle al conductor, pensar en ayudarle o buscar alternativas de salir de allí.

Así construimos ese hilo, que con el uso se convertirá en un cable de acero. Gracias a nuestra atención sostenida y repetición de esa nueva acción, generaremos nuevos hábitos y por fin empezaremos a cambiar, a un modo más saludable y beneficioso.

 

Si te gustan éstas ideas, y quieres compartir cómo y cuánto te aportan en tu vida puedes hacerlo!

 

 

 

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